Un compañero nos contaba hace unos días que recibió la reprimenda de su zona por no haber gestionado un correo en el que se destacaba la “importancia” de lo encomendado.
La realidad es que, cuando a los empleados se les roba el tiempo con Excels absurdos, reuniones de Teams sin contenido y órdenes poco claras, lo verdaderamente importante se queda sin hacer:
- Demandas judiciales que llegan.
- Sentencias contrarias a la entidad.
- Clientes mal atendidos.
- Servicios deficientes.
Todo eso no aparece en un Excel ni se refleja en un informe. El viernes volveremos a leer lo “increíblemente buenos” que somos en base a los datos de Unidata. Pero no olvidemos que eso es solo la punta del iceberg.
La realidad que no se quiere ver es que:
- La plantilla está desmotivada.
- Falta renovación y refuerzo de personal.
- Persisten los malos modos de ciertos directivos.
- Cambian los criterios de objetivos a conveniencia.
Esa parte sumergida del iceberg existe, lo quieran reconocer o no los gerentes de la entidad. Si no se afronta, tarde o temprano, el iceberg hundirá al barco.
Porque todos somos UNO.
Porque todos somos CSIF.