Cuando señalar sustituye a gestionar
CSIF denuncia prácticas impropias de una dirección que presiona, señala y entorpece el trabajo diario en las oficinas.
Ya que al Subdirector Territorial de la zona norte le gusta mucho señalar con el dedo, a este sindicato también le gusta señalar las malas prácticas y la mala profesionalidad que él mismo promueve.
Ante la expresión escrita de:
“No elevéis ninguna renovación de IPF si no lleva Fondos de Inversión (RO 2027-X) y/o Rentas Vitalicias, todo ello en base al perfil inversor del cliente”
hay que recordarle lo que la propia entidad publica en redes sociales y recoge en su Plan Estratégico 2025-2027:
“ofrecer soluciones financieras de alta calidad, adaptadas a las necesidades de clientes y empleados”.
Pues bien, queda en evidencia cómo su proceder difiere radicalmente de lo que desde Málaga se promulga.
Y nos preguntamos: ¿cómo este señor, que estuvo en los intercambios de correos que acabaron con la salida del anterior D.T., sigue en su puesto? Mientras tanto, otros sí han pagado consecuencias con ceses y despidos.
¿O es que vamos a convivir con tres relatos distintos?
- El de las redes sociales.
- El de la asamblea de accionistas.
- Y el de la realidad diaria en las oficinas.
Una realidad en la que los trabajadores siguen soportando presión constante: llamadas continuas, reportes cada hora y señalamientos porque los clientes no aceptan ultimátums.
Y si bajamos al nivel de determinadas Direcciones de Zona, especialmente de quien cree que dirigir consiste en mandar diez listados al día —como si los directores no supieran obtenerlos cuando ya los tienen delante—, llamar cuatro o cinco veces diarias para preguntar cuánto se ha vendido o estar más pendiente de sus propios objetivos que de los de las oficinas, la conclusión es evidente: no se deja trabajar con tranquilidad.
Lo más llamativo es que lleva ya varios trimestres, demasiados, a la cola de las Zonas del Banco, sin cumplir objetivos, mientras amenaza con retirar a quienes no cumplen. Un modelo de dirección antiguo, basado en la presión, sin capacidad de autocrítica y con la costumbre de responsabilizar siempre a otros de sus propios resultados.
Desde CSIF denunciamos la dejadez de la entidad al consentir este tipo de comportamientos.
Afortunadamente, hoy no existe contacto físico con este tipo de dirección. De lo contrario, podríamos estar lamentando situaciones todavía más graves.
CSIF seguirá denunciando cada abuso, cada presión indebida y cada mala práctica que perjudique a la plantilla.